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Actualidad confederal
Un año en la Comuna Internacionalista de Rojava
Hace un año, el 12 de junio de 2017, compartimos la primera declaración pública de la Comuna Internacionalista de Rojava, presentando nuestro proyecto al mundo. También el 12 de junio es el cumpleaños de Anna Campbell, Şehid Helin Qereçox, quien da nombre a la primera Academia Internacionalista de Rojava.
Hoy, después de un año sin parar de trabajar, miramos hacia atrás y vemos los grandes pasos que hemos logrado en este año.
Después de la presentación pública de la Comuna bajo el lema ‘aprender, apoyar, organizar’, comenzamos a desarrollar nuestro trabajo y nuestros proyectos, poniendo en práctica las ideas y sueños que teníamos, y buscando un lugar para construir la primera academia internacionalista de la Federación Democrática del Norte de Siria. Después de unos meses, finalmente encontramos el lugar correcto, y a finales del verano de 2017 comenzamos a construir la academia. Desde entonces, hemos estado trabajando principalmente enfocados en 3 líneas principales: internacionalismo, liberación de la mujere y ecología.
En cuanto al internacionalismo, nuestra tarea principal ha sido la construcción de la Academia Internacionalista, el lugar para debatir, estudiar, investigar y también para recibir a nuevos internacionales que también quieren aprender, apoyar y organizar la Revolución de Rojava. Al mismo tiempo, hemos estado trabajando en la propia construcción de la Comuna Internacionalista de Rojava, entendida como el marco organizativo para nosotrxs y otrxs internacionales que desean unirse, desarrollando un sistema y una red para integrar y fortalecer la dimensión internacional de esta revolución.
Con respecto a la ecología, lanzamos la campaña ‘Make Rojava Green Again’ en coordinación con otras instituciones que trabajan temas relacionados con la ecología. Escribimos un libro que pronto comenzaremos a publicar en diferentes idiomas, presentando nuestro proyecto y lo que nos motiva a llevarlo a cabo. Nuestro objetivo principal es difundir una perspectiva ecológica de la vida revolucionaria, construir nuestra academia con un enfoque sostenible y comenzar una cooperativa de árboles para ayudar a reforestar las áridas tierras de la Federación Democrática del Norte de Siria.
Con respecto a la liberación de las mujeres, las mujeres de la comuna se organizan como un grupo autónomo, conectándose directamente con las diferentes instituciones y estructuras del movimiento de mujeres en esta revolución. También apoyamos diferentes proyectos y campañas del movimiento de mujeres, tomando parte en el trabajo desarrollado por Jinwar, el pueblo ecológico de mujeres. También estudiamos y organizamos programas educativos sobre jineolojî y los movimientos de liberación de las mujeres.
Pero en medio de este primer año de vida como Comuna, estalló la guerra de Afrín. Sabemos que la revolución será en defensa de la tierra o no habrá lugar para la revolución, por lo que vimos la necesidad de hacer un alto con nuestros proyectos para participar en la Resistencia de Afrín, principalmente haciendo traducciones, trabajo de solidaridad internacional y otros tipo de trabajo con los medios.
La invasión de Afrín fue dura y brutal. Es muy triste ver que el ejército turco y otras fuerzas armadas islamistas destruyen la región más bella de Rojava. La guerra en Afrín nos afectó en formas que no podíamos imaginar antes. La invasión, la lucha, la resistencia … nos abrió procesos de debate y reflexión sobre lo que debe ser, y lo que puede ser, el papel del internacionalismo a día de hoy. También sobre cómo podemos ayudar y contribuir, como internacionalistas, a la Revolución de Rojava y a todos los movimientos y luchas de resistencia en todo el mundo. Muchos amigos perdieron la vida luchando para resistir la invasión fascista, y también varios amigos internacionalistas cayeron sehids en esta guerra. En su memoria, seguiremos caminando por su camino.
En este último mes de mayo, después de varios meses construyendo la academia, finalmente hemos terminado. Hemos decidido llamarla la ‘Academia Internacionalista sehid Hêlîn Qereçox’ en memoria de Anna Campbell, luchadora británica en la YPJ que se que cayó sehid en Afrín. Con tristeza por su pérdida, pero al mismo tiempo con la voluntad de continuar su lucha contra el fascismo y la opresión patriarcal, comenzamos el primer curso de educación de nuestra academia.
También continuamos con el trabajo ecológico de la campaña Make Rojava Green Again, traducimos y publicamos en diferentes idiomas un artículo sobre la importancia de la lucha de las mujeres en la revolución, comenzamos un proyecto de radio internacionalista en colaboración con otros internacionales en Rojava, publicamos diferentes artículos y cartas de solidaridad internacional en nuestro sitio web, etc. Pero, por supuesto, nuestro principal proyecto este mes ha sido organizar este primer curso de educación.
Ahora, después de un año de trabajo muy intenso, hemos logrado organizar un curso de educación de un mes de duración tanto para los nuevos internacionales como para los que han estado aquí desde el comienzo de la Comuna. La educación incluyó lecciones de idioma kurdo, debates ideológicos, conocimiento sobre la sociedad, historia de Oriente próximo y del pueblo kurdo, y por supuesto, debates sobre el internacionalismo y la historia de la Comuna. Hace unos días terminamos este primer curso de educación, y una nueva ola de internacionalistas de diferentes partes del mundo están empezando a trabajar y viajar por Rojava, participando en el trabajo de la Comuna. Estamos muy contentxs de ver cómo este proyecto está creciendo y evolucionando, consolidándose paso a paso, convirtiendo en realidad los sueños e ideas que hace un año estaban en nuestras mentes.
Hoy nos enorgullece decir que la Comuna Internacionalista de Rojava es más fuerte que nunca, y que esto es solo un paso más hacia el movimiento democrático y revolucionario que está creciendo y conectándose en todo el mundo. Por todos estos motivos, invitamos una vez más a todos los internacionalistas, revolucionarios y fuerzas democráticas, a todos aquellos que quieren caminar con nosotros, a aprender, apoyar y organizar esta revolución. Porque sabemos que Rojava puede ser la chispa que enciende una nueva forma de entender la vida, de desarrollar una sociedad fuera del capitalismo, el patriarcado y los Estados-Nación. Y porque sabemos que esto es solo el comienzo. Como sehid Hêlîn dijo una vez:
You should fight with us, and light the fires of resistance.
– Ven a pelear con nosotras, a encender los fuegos de la resistencia.
Biji Soresa Rojava!
¡Larga vida a la solidaridad internacional!
Fuente: https://internationalistcommune.com
Cuenta de CNT para aportaciones IBAN: ES25 3183 4800 5300 0121 9007Arquia
Referencia: "Make Rojava Green Again" u otra similar
[Sindical] La negociació col·lectiva de la CNT, actualitat i futur
L'entrada [Sindical] La negociació col·lectiva de la CNT, actualitat i futur ha aparegut primer a Solidaridad Obrera.
¿Qué está pasando en Rojava?
MIGUEL ÁNGEL PÉREZ - SECRETARIO DE EXTERIORES DE CNT
Hemos visto las imágenes mil veces. En las noticias, en las redes, en vídeos virales... Hombres y mujeres jóvenes, con ropa verde o de camuflaje, a menudo sonrientes, a veces con el rostro aparentemente relajado, otras, transfigurado de determinación y coraje, con armas de diferentes calibres, se enfrentan valerosamente, en una encarnizada lucha a muerte, a enjambres de fanáticos que han hecho de su religión el pilar central de una nueva forma de fascismo.
Es verdad. Las milicias armadas kurdas, las Unidades de Protección Popular (YPG) y las Unidades Femeninas de Protección (YPJ) son la cara más visible e icónica de los acontecimientos en Rojava, en el norte de Siria. Merecidamente, sin duda. Sin embargo, son solo un aspecto de un desarrollo mucho más profundo que se está dando en este territorio y en otros cercanos. Porque lo que hay en esta convulsa zona de Oriente Medio es nada menos que una Revolución.
Desde hace varios años, la población local se empeña en hacer realidad un modelo de sociedad radicalmente diferente, según las líneas de una propuesta que se conoce como confederalismo democrático. En un principio maduraron en Rojava, de forma clandestina, estructuras de autogobierno y autogestión, bajo el radar de la dictadura siria. Después, a partir de 2013, éstas pudieron salir a la luz cuando el devenir de la cruenta guerra civil en ese país propició la retirada de las tropas del régimen sirio y de sus representantes. A partir de ese momento, la Revolución fue declarada y abierta. Lo que no quiere decir que su devenir haya sido sencillo, rodeada como está de enemigos de todo tipo. En este contexto, la creación de milicias populares es una imposición de la situación en la que se haya sumida la región. Pero su importancia, innegable, es cuando menos equiparable al desarrollo de estructuras de autogestión y otros fenómenos similares, que a menudo reciben menos atención. Probablemente, el gran impacto mediático que ha tenido el aspecto bélico del movimiento responde más a la necesidad de las sociedades occidentales de consumir continuamente imágenes espectaculares que a otra cosa. Pero tras el ruido de los combates, en la penumbra, el bosque crece, silencioso, sin un suspiro. También en otras zonas limítrofes al norte de Siria, en las que la población local ha organizado estructuras de autogobierno similares, de forma autónoma.
No hay espacio aquí para entrar a detallar los principios del confederalismo democrático, ni los múltiples aspectos que se pueden considerar de su realización práctica (económicos, sociales, políticos, ecológicos, feministas…). Pero sí que hay dos elementos que merece la pena tener en cuenta. El primero es que constituye una contribución por derecho propio al acervo de las ideas y prácticas libertarias y revolucionarias en general. El segundo es que reducirlo al movimiento de liberación kurdo, o equipararlo con este, es caer en un análisis simplista.
Desde el punto de vista ideológico, el confederalismo democrático se reconoce inspirado en una tradición de pensamiento revolucionario y anarquista. Es de sobra conocida la historia de cómo las obras del libertario estadounidense Murray Bookchin sirvieron de inspiración a Abdullah Öcalán en la formulación de este planteamiento . A través de este vínculo, las experiencias actuales de autogobierno y autogestión en las zonas de desarrollo del confederalismo democrático se enlazan de forma directa con la Revolución Española de 1936, con CNT, y aún más, con toda la tradición de pensamiento anarquista anterior, desde mediados del siglo XIX. Pero en absoluto se trata por ello de un simple remedo. Por el contrario, formula una serie de planteamientos que no están presentes en otros modelos libertarios anteriores, o por lo menos no de la misma manera. Al hacerlo así, actualiza la propuesta anarquista, en la teoría y en la práctica, a la realidad de un planeta globalizado y al borde del colapso ecológico.
El confederalismo democrático se propone tres ejes centrales: el rechazo de la nación-estado, el ecologismo y la liberación de las mujeres. Se puede argumentar que estos vienen determinados en demasía por la realidad concreta del contexto cultural y territorial al que se dirigen. ¿Se podría considerar que, en otros ámbitos y ante otras realidades, sería necesario completarlos? ¿Por ejemplo, añadiendo la igualdad racial o la lucha de clases? Sin duda, los tres aspectos mencionados no agotan la crítica anarquista al poder o a la autoridad, que se puede desarrollar en múltiples direcciones. También se podría discutir si cualquier otro elemento añadido es derivable de los pilares centrales propuestos, o no. Pero este tipo de debates no nos llevan muy lejos. Sea como sea, nada de ello resta mérito a la intencionalidad práctica que anima al confederalismo democrático. Al contrario, nos recuerda que las ideas anarquistas y libertarias no son castillos en el aire, sino herramientas de la que se dotan las personas y los movimientos para analizar su realidad social, cultural, política y económica y abordar su transformación. Como el anarcosindicalismo. En este sentido, puede que el confederalismo democrático no sea un modelo completo aplicable, como un calco, a todos los contextos. Es tarea de cada cual apropiárselo y añadir lo que eche en falta, si es que echa algo en falta. Pero es innegable que como propuesta revolucionaria en un contexto concreto es una aportación de primer orden, de la que se pueden extraer ideas y nociones válidas en general.
Por ejemplo, su crítica a la nación-estado va más allá del tradicional rechazo anarquista al Estado, sin más. Aunque es cierto que muchos pensadores libertarios se han opuesto también al nacionalismo, a nadie se le escapa que nación y nacionalismo son cosas diferentes. En este sentido, a menudo la crítica libertaria de la nación ha sido mucho menos perfilada, centrando sus ataques en el Estado en exclusiva. De ese modo, se ha creado una zona gris, se ha dejado una puerta abierta por la que acabaron por colarse esperpentos como el anarco-nacionalismo, reclamando para sí mismos carta de naturaleza, en base a una supuesta diferencia entre la nación, como estado en ciernes y como “comunidad culturalmente definida”. Como veremos más adelante, hablando precisamente del caso kurdo, esta diferenciación es insostenible, porque la idea de la nación solo puede construirse sobre los mismos mecanismos de base que actúan en la definición del estado.
Por otro lado, el binomio nación-estado actualiza la crítica libertaria a la realidad de un mundo globalizado, en el que la colonización ha adoptado formas muy diferentes de las del imperialismo decimonónico, pero no por ello menos descarnadas. No cabe duda de que las ideas libertarias fueron incapaces, durante las décadas que ocupan la segunda mitad del siglo XX, de apelar a las legiones de desposeídos y desposeídas del mundo, que se hallaban precisamente empeñados y empeñadas en luchas por liberarse del yugo de las metrópolis occidentales. En el período de descolonización que siguió a la Segunda Guerra Mundial, la conquista de un Estado propio se entendía a menudo como la única opción viable y realista para escapar de una dependencia imperialista, extractiva y genocida. Máxime cuando se daba el importantísimo condicionante práctico de la existencia de un bloque socialista dispuesto a apoyar este esfuerzo con armas y dinero, en el marco de la Guerra Fría. No obstante, a menudo esta ambición nacional y estatal escondía la semilla de los posteriores conflictos que han plagado muchos territorios descolonizados.
Frente a estas limitaciones, extender la crítica al binomio nación-estado y no limitarla solo a este último, constituye una herramienta de análisis mucho más potente. El confederalismo democrático, aparte de su evidente deuda con Murray Bookchin, hace suya la noción de Benedict Anderson de que la nación es una comunidad imaginada . Es decir, una agrupación amplia de personas que no se conocen entre sí, pero que se reconocen como partícipes de una misma comunidad en base a características comunes atribuidas a cada integrante, precisamente por serlo de esa comunidad. Evidentemente, este reconocimiento, esta comunidad así definida, solo puede cobrar forma cuando se va más allá y se pasa por encima de las innumerables diferencias de todo tipo que hay -objetivamente- entre dichas personas. Es decir, se decide privilegiar ciertos aspectos unificadores, como el idioma, en detrimento de otros disgregadores, como la clase, por poner un ejemplo. En este sentido, la mera existencia de la nación presupone un rodillo homogeneizador que se pasa por encima de las diferencias de todo tipo que presentan las personas que la integran, para dar lugar a unas fronteras nacionales tan artificialmente definidas como las estatales. Lo cual en última instancia no es diferente del proceso que sigue el estado para crear la figura del ciudadano o ciudadana. Por supuesto el tema es mucho más complejo, pero se puede concluir que la propuesta del confederalismo democrático, de comunidades autogestionadas coexistiendo sobre un territorio, sin reclamar exclusividad alguna sobre éste -ni nacional ni política-estatal-, va más allá del mero rechazo al estado como organización burocrática. Incluye y supera las divisiones por nacionalidades y constituye una opción teóricamente válida y prácticamente operativa. Desde luego, no se puede asegurar que este tipo de análisis hubiese permitido a los movimientos libertarios superar la larga marcha en el desierto que fue la segunda mitad del siglo XX. Tampoco que esta propuesta hubiese podido ser la varita mágica que solucionase la miríada de problemas que han plagado la historia reciente de los pueblos descolonizados. Pero de lo que no cabe duda es de que se trata de un planteamiento consecuentemente revolucionario y libertario por derecho propio, que se puede incorporar en líneas generales al acervo del pensamiento anarquista como una oportuna actualización, también en sentido práctico, de uno de los pilares fundamentales de nuestra idea.
El mejor ejemplo de la veracidad y oportunidad de este planteamiento se halla en el propio movimiento de liberación kurdo. Para comprobarlo, no hay más que echar un vistazo a las diferentes corrientes y tendencias que se dan entre la población de las diferentes regiones del Kurdistán. Es fácil comprobar que su homogeneidad es más que cuestionable. No puedo analizar aquí aspectos lingüísticos o culturales, que no conozco. Pero las diferencias políticas e ideológicas son evidentes y suficientes por sí mismas. Para empezar, el ejemplo más paradigmático de afirmación nacional kurda es la iniciativa estatista, capitalista y en absoluto revolucionaria de la Región Autónoma del Kurdistán en el norte de Iraq. Construida bajo la égida del PDK (Partido Democrático del Kurdistán), ha buscado conseguir rápidamente todas las características propias de un estado, incluida una burocracia propia, una política exterior y un ejército -los conocidos peshmergas-. Desde luego, y a pesar de todas las críticas que se le puedan hacer, nadie niega que supone un importante avance para la población kurda de la zona, con respecto a las masacres y a los ataques genocidas con armas químicas que llevó a cabo el régimen de Saddam Hussein en la década de 1980. Pero dicho esto, lo cierto es que ni siquiera dentro de este campo tan acotado se puede hablar de unidad de la nación kurda. Esta Región Autónoma ya superó un enfrentamiento civil interno a partir de 1994 (entre el PDK y la UPK, Unión Patriótica del Kurdistán), que dejó varios miles de muertos, y de nuevo se escucharon tambores de guerra después del referéndum por la independencia de 2017.
Como estado embrionario, la Región Autónoma busca defender sus intereses a través de una política exterior propia. Una prioridad en este sentido es la alianza con Turquía y la supresión de las facciones revolucionarias kurdas, hacia las que no muestra simpatía alguna. A raíz de ello, permite la presencia permanente de un destacamento militar turco en su territorio (lo que ha causado fricciones con el gobierno central iraquí) y las incursiones aéreas y ataques de la aviación de aquel país contra las bases de la guerrilla kurda en las montañas de Qandil, cerca de la frontera con Irán. Además, es una pieza fundamental en el embargo económico que asfixia a la Revolución en Rojava. No cabe duda de que la liberación nacional, por sí misma, no tiene nada de revolucionaria.
Más allá de esta zona geográfica, podemos encontrar escenarios similares, o incluso peores. Por ejemplo, es de sobra conocido que el ejército de Turquía ha reprimido sangrientamente a todas las facciones revolucionarias en las regiones de mayoría kurda del sureste de ese país. Estos ataques han dejado miles de muertos y a menudo han atrapado a la población civil -término impreciso en este contexto, pero que uso por conveniencia- de la zona. A pesar de ello, hay una parte de la población kurda en Turquía que apoya a Erdogan. Sin duda, este porcentaje es menor de lo que los voceros del gobierno turco nos querrían hacer creer, pero no por ello es inexistente. Se puede comprobar, por ejemplo, en los resultados del referéndum constitucional de 2017 y en las elecciones de 2018, en los que este apoyo es evidente.
Aunque sin duda, el caso más sangrante debe ser el del Batallón Salah al-Din, que reunía a los islamistas kurdos que se habían unido voluntariamente al Daesh (Estados Islámico) y que participaron activamente en los combates en la región, además de editar abundante propaganda en idioma kurdo dirigida a reclutar nuevos combatientes . Aunque hay que reconocer que estos casos extremos no pasaron nunca de constituir una pequeña minoría, su relevancia en ocasiones ha sido importante. Por ejemplo, parece probado que los autores de los atentados suicidas de Suruc y Ankara, en 2015, que dejaron un total de 142 personas muertas y cientos de heridas, dirigidos contra organizaciones progresistas, laicas y pacifistas en Turquía, eran kurdos reclutados por Daesh.
A la inversa, aunque es innegable que la columna vertebral de la Revolución confederalista democrática es la población kurda de Oriente Medio, no lo es menos que las iniciativas de autogobierno y autogestión han conseguido un apoyo apreciable entre otros grupos étnicos y culturales de la región. Por ello, se han dado pasos sobre el terreno para articular de manera más eficaz la cooperación entre los diferentes participantes. Por ejemplo, en octubre de 2015 se fundaron las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), para reunir a las diferentes milicias que combatían a los islamistas en la zona. Las conocidas YPG e YPJ se integraron en las FDS y, aunque en un principio eran mayoritarias en su seno (en torno a un 70% de los efectivos), las constantes adhesiones de unidades árabes, turcomanas y siríacas han reducido mucho este predominio. También en un ámbito estrictamente político, se adoptó la denominación de Federación Democrática del Norte de Siria, más inclusivo, frente al de Rojava, que es una palabra kurda.
El punto hasta el que el proyecto del federalismo democrático ha sido asumido por la población no kurda de la zona es objeto de un encendido debate. Abundan los ejemplos y argumentos a favor y en contra. No cabe duda de que es un tema importante, porque precisamente lo que propone el modelo es un sistema que facilite la convivencia de una población étnica, cultural y religiosamente diversa en un territorio, más allá de las barreras de nación y estado. No obstante, más allá de constatar que existen multitud de condicionantes previos que pueden facilitar o dificultar la integración de un sector determinado de la población en el proyecto, es un debate que no se puede resolver aquí. En buena medida, también, porque solo se puede dirimir de forma práctica, sobre el terreno.
Lo que se puede concluir de los párrafos anteriores es que no hay motivo alguno para equiparar o reducir el confederalismo democrático con el movimiento de liberación kurdo. Ni son todos los que están, ni están todos los que son. En todo caso, con lo dicho hasta el momento, queda suficientemente demostrado que se trata de un propuesta revolucionaria y libertaria por derecho propio, cuya relevancia va más allá de un contexto determinado y que hace aportaciones de validez general para cualquier planteamiento que se proponga la transformación en profundidad de una realidad social determinada. Lamentablemente, por motivos de espacio y de coyuntura no puedo analizar aquí los otros dos pilares del confederalismo democrático, la ecología y la liberación de las mujeres. Pero es fácil intuir que ambos contienen el germen de aportaciones similares, igualmente relevantes y oportunas.
CNT se define como una organización revolucionaria. Nuestro objetivo es la implantación del comunismo libertario y nuestra herramienta es el anarcosindicalismo. Así se viene afirmando congreso tras congreso, sin vacilar, incluido el más reciente de Zaragoza, en diciembre de 2015. Precisamente, el potente desarrollo de un sindicalismo de ruptura no es sino un paso previo y necesario para avanzar en la consecución de nuestras finalidades. En este momento, a nivel global, es difícil encontrar iniciativas prácticas de transformación social, más allá del propio caso del confederalismo democrático. Aunque no falta quien vocifera en las redes sociales, lo cierto es que no hay una alternativa consecuentemente revolucionaria y capaz. Ante este panorama, la construcción del movimiento revolucionario en sí mismo y el desarrollo de sus herramientas prácticas es la tarea que debemos enfrentar quienes entendemos que es necesaria una profunda transformación social de las estructuras del sistema actual, a todos los niveles. Hacer declaraciones maximalistas en ausencia de un proyecto y de un agente que las lleve a cabo es inconsecuente. Ahora mismo, lo revolucionario en nuestro contexto es, y no puede ser de otra manera, construir movimiento, asentar bases y desarrollar herramientas.
Sin duda, parte de esta construcción es el establecimiento de lazos y relaciones de trabajo con proyectos afines. Ya hemos visto que el confederalismo democrático es revolucionario y libertario y que supera la cuestión nacional para ser una propuesta general y amplia. Es en este aspecto que se da una innegable convergencia con nuestros postulados y nuestras finalidades. Por todo ello, como organización consecuentemente revolucionaria, CNT no puede sino expresar su admiración y manifestar su más absoluta solidaridad con quienes defienden el proyecto del confederalismo democrático, en Rojava y en otras partes de Oriente Medio. Máxime cuando sabemos que su defensa frente a las hordas fascistas de DAESH o contra la agresión turca ha costado innumerables vidas. Cuando miles de compañeros y compañeras se empeñan cada día en construir estructuras de autogestión sobre el terreno, en unas condiciones de bloqueo y embargo muy difíciles. Cuando la comunidad internacional parece estar a punto de abandonarles a su suerte frente a un ejército invasor. No cabe duda de que nuestra solidaridad no será sino una gota en el océano de unas necesidades infinitas. Pero que no se diga que no nos hemos volcado con ello, hasta la medida de nuestras posibilidades. Es importante para los compañeros y las compañeras de la zona, pero, tal vez, aún más para nosotras mismas.
En este sentido, a través del SOV de Hospitalet, se ha tramitado la propuesta de la Comuna Internacionalista de contribuir a la campaña de reforestación en Rojava. Como organización confederal, no nos cabe sino ponernos a disposición de los compañeros y compañeras sobre el terreno y aportar nuestra solidaridad allí donde nos indiquen. Por ello, desde la Secretaría de Exteriores animamos a toda la afiliación y a los sindicatos a hacer nuestro mejor esfuerzo para apoyar esta ilusionante iniciativa. Para que el bosque siga creciendo, en silencio, pero con fuerza imparable.
Presentación campaña apoyo Rojava
Como toda persona con sensibilidad revolucionaria, nos vimos interesados y emocionados por la épica lucha del pueblo Kurdo contra el Estado Islámico. Por un lado, por ser una lucha de pura supervivencia contra un enemigo superior, dictatorial y cruel, en la que además se daba una verdadera revolución en la lucha feminista en el contexto de Oriente Medio. Las mujeres llevan un peso absolutamente importante en la lucha a la vez que reclaman y obtienen un papel protagonista en la organización y gestión de la sociedad. Por otro lado, por ser de las pocas experiencias en la actualidad que se inspiran directamente en las ideas libertarias. Resulta impactante que en Rojava recuerden habitualmente la experiencia revolucionaria de 1936 en Catalunya y en Aragón en comunicados y redes sociales.
Analizar y estudiar lo que está sucediendo en Rojava es importante, porque puede servir para analizar nuestras propias ideas y proyectos. En general, nos deberíamos acostumbrar a analizar la realidad que nos rodea y encontrar puntos de apoyo a nuestras ideas de cambio social. Pero también es importante observar el mundo globalizado en el que vivimos, aunque no nos quede tan cerca en la distancia.
La experiencia revolucionaria en Rojava es importante para los y las anarcosindicalistas por diversos motivos. En primer lugar, porque nos vuelve a plantear la necesidad de fortalecer los lazos y la coordinación a nivel mundial para poder practicar la solidaridad internacionalista, de la que solemos hacer gala en los discursos, pero que es algo más compleja de practicar en el terreno. Estamos acostumbrados a tener relación en el ámbito europeo, pero ¿qué sucede en el resto del globo? Es muy importante apoyar cualquier causa por la libertad que sea compatible con nuestras ideas. El apoyo, además de moral y discursivo, debe concretarse de alguna forma. ¿Qué somos capaces de aportar a las luchas afines con las que podemos tener puntos en común?
En segundo lugar, tenemos la crucial cuestión de la geopolítica y la geoestrategia. ¿Cómo influyen los diversos intereses de las potencias del mundo globalizado cuando se topan con un proyecto revolucionario como el de Rojava? En el contexto de la guerra en Siria y el consiguiente choque entre las potencias mundiales, nos encontramos un caso muy extremo de esto. Pero, siendo realistas, aspirar a gestionar la economía en cualquier rincón del mundo, respetando o no fronteras nacionales-tradicionales-estatales nos debe poner en situación de ser capaces de gestionar esa circunstancia. Y lo que pasa en Rojava es un interesantísimo -y dramático- ejemplo de esto.
Y, en tercer lugar, como anarquistas estamos en contra del capitalismo y la explotación que perpetúa, no solo contra las personas, sino también la tierra. En el sur global, sobre todo, sus prácticas destructivas han causado hambrunas, sequías y crisis. Concretamente en Rojava, el régimen del partido Baaz promovió la deforestación, los monocultivos y el uso excesivo de productos químicos y combustibles fósiles durante años. Evidentemente, estas prácticas dañaron mucho a la tierra, el agua y el aire de la región, y a su vez dañaron la calidad de vida de la gente. En respuesta, los revolucionarios de Rojava creen que la ecología, junto al feminismo y la democracia radical, tiene que ser un pilar en la sociedad revolucionaria. Por eso, campañas como Make Rojava Green again, que trabajan para la reforestación, eliminación responsable de residuos y la educación de la población sobre la ecología son importantísimos. En las palabras de la campaña: “hay que defender a la tierra o” – literalmente – “no habrá lugar para la revolución”.
En definitiva, pensamos que apoyar a Rojava es apoyar el desarrollo de la teoría y la práctica revolucionarias. Y de manera muy destacada pensamos que es importante ayudar a la reconstrucción, después de la terrible guerra que lo ha arrasado todo (de hecho, aún continúa), de los años de políticas explotadoras del régimen del partido Baaz y, ahora, de las maniobras agresivas del estado turco. Por eso pensamos que es importante apoyar y difundir proyectos como los de Make Rojava Green Again u otros que puedan existir en Rojava, encaminados a reconstruir la sociedad bajo principios inspirados en las ideas libertarias.
CNT Hospitalet
Cuenta de CNT para aportaciones IBAN: ES25 3183 4800 5300 0121 9007Arquia
Referencia: "Make Rojava Green Again" u otra similar
Más información sobre el confederalismo democrático, la campaña Make Rojava Green Again o la Comuna Internacionalista:
- Comuna Internacionalista (en inglés): www.internationalistcommune.com
- Make Rojava Green Again (en inglés): http://internationalistcommune.com/why-were-planting-trees-in-northern-s...
- Roja Azadi: https://rojavaazadimadrid.wordpress.com/
- Confederalismo democrático: http://www.freeocalan.org/wp-content/uploads/2012/09/Confederalismo-Demo...
- Conferencia “De Bookchin a Rojava”: http://xicongreso.cnt.es/2015/11/29/cronica-conferencia-municipalismo-li... (el vídeo de la conferencia completa está disponible en https://www.youtube.com/watch?v=miupLjZgGQ0)
- Artículo en la revista Estudios: http://estudios.cnt.es/la-revolucion-en-rojava/
Make Rojava Green Again
Presentación de la campaña, en cooperación con el autogobierno democrático del norte de Siria
Han transcurrido cinco años desde el inicio de la Revolución en Rojava.
Comenzando con la heroica resistencia de Kobane, las YPG/YPJ han obligado a las bandas fascistas de DAESH (Estado Islámico) a retirarse, una vez tras otra. Al mismo tiempo, los habitantes y las habitantes de Rojava han resistido con éxito todos los intentos hegemónicos de pervertir la revolución. Influido y conformado por las ideas de Abdullah Öcalan y por la lucha del movimiento de liberación kurdo, el de Rojava es un proyecto revolucionario que busca enfrentarse a la modernidad capitalista a través de la liberación de la mujer, la ecología y la democracia radical. A pesar de los continuos éxitos de la Revolución en Rojava, la población de la zona sigue viviendo bajo presión: la guerra contra DAESH, los ataques terroristas diarios por parte del estado turco y el embargo económico son obstáculos a la construcción de una nueva sociedad. Frente a esta situación, Rojava requiere apoyo internacional más que nunca.
La Comuna Internacionalista – aprender, apoyar, organizar
Durante los últimos años, nosotros y nosotras, internacionalistas de todo el planeta, venimos trabajando en muchos aspectos de la Revolución en Rojava. Animados y animadas por el punto de vista revolucionario del movimiento de liberación kurdo, hemos venido a aprender, a apoyar y a contribuir al desarrollo de los proyectos existentes. Nuestro objetivo es organizar una nueva generación de internacionalistas, que se enfrenten a la modernidad capitalista. Con el apoyo del movimiento juvenil de Rojava (YCR/YJC) fundamos la Comuna Internacionalista de Rojava a principios de 2017. Hasta el día de hoy, nuestros proyectos incluyen la organización de actividades educativas, delegaciones, cursos de idiomas y la construcción de la primera academia civil para internacionalistas en Rojava.
Un pilar de la Revolución: la ecología
Un pueblo alienado de la naturaleza lo está también de sí mismo. Se vuelve autodestructivo. Ningún sistema ha mostrado esto de forma tan clara como la modernidad capitalista. La destrucción del medio ambiente y las crisis ecológicas se dan la mano con la opresión y la explotación de las personas. La irresponsable mentalidad de la obtención del mayor beneficio económico posible ha llevado a nuestro planeta al borde del precipicio y ha sumido a la humanidad en una espiral de guerra, hambre y crisis social. Por todo ello, el desarrollo de una sociedad ecológica es uno de los pilares de la Revolución en Rojava, junto con la liberación de la mujer y la democratización completa de todos los aspectos de la vida. Va más allá de la protección de la naturaleza, de poner coto al daño que se le inflige. Se trata de recuperar el equilibrio entre las personas y la naturaleza. Se trata de una “unificación renovada, consciente e informada hacia una sociedad natural y orgánica”. (Abdullah Öcalan).
Los resultados de la mentalidad capitalista y de la violencia estatal contra el medio ambiente son fácilmente visibles en Rojava: el régimen del Partido Baath no tuvo nunca, ni tiene ahora, interés en el desarrollo de una sociedad ecológica en Siria. Por el contrario, se ha centrado siempre en la explotación máxima de los recursos y en lograr la mayor producción agrícola posible, a costa del medio ambiente, especialmente en el colonizado Kurdistán Occidental. Solo la desforestación sistemática hizo posibles los monocultivos: trigo en el Cantón (Provincia) de Cizire, olivos en el de Afrin y una combinación de ambos en el de Kobani. Así, se alteró el paisaje de Rojava. Se prohibió durante muchas décadas que se plantasen frutales u hortalizas y, a través de una política represiva y de un subdesarrollo premeditado, se incentivó que la población local emigrase a ciudades cercanas, como Alepo, Raqqa y Homs, para servir de fuerza de trabajo barata. La producción y el uso de energía (basada en los combustibles fósiles), las políticas irracionales de gestión de residuos y la dependencia despreocupada de agroquímicos, han dañado el suelo, el aire y el agua. Pero la Revolución y el pueblo de Rojava luchan no solo contra la herencia eco-política del régimen del Partido Baath, sino también contra la omnipresente y gravísima amenaza que suponen las políticas hostiles del estado turco. Más allá de los ataques militares, de la posibilidad constante de invasión y del embargo económico, se enfrentan además a los problemas que genera la construcción, por parte del gobierno de Turquía, de embalses y pantanos en el ocupado Kurdistán Norte y el uso incontrolado de los acuíferos para la agricultura de aquel país. Esta extracción agresiva reduce el caudal de los ríos en Rojava y rebaja el nivel freático de toda la región. El gobierno turco está cerrando el grifo en Rojava de forma sistemática.
Entre la guerra y el embargo – la recuperación ecológica en Rojava
Los intentos de los regímenes turco y sirio de ahogar la Revolución de Rojava, mediante ataques militares, políticos y económicos; la guerra contra el DAESH y el embargo económico, apoyado por el KDP de Kurdistán del Sur, han creado una situación muy difícil para el desarrollo de proyectos ecológicos en Rojava. En la actualidad, se han iniciado muchos: de reforestación, para la creación de reservas naturales o para la gestión ecológica de residuos. Sin embargo, la infraestructura de la Autoadministración Democrática se halla en una situación material muy compleja, lo que hace que todos estos objetivos sean todavía más difíciles de lograr. Los proyectos de la mayoría de comités regionales están aún en sus primeras etapas de propuesta y planificación. La revolución ecológica, dentro de la más amplia Revolución, está todavía en pañales. Se echa de menos una conciencia ecológica entre buena parte de la población y faltan los conocimientos prácticos, la tecnología necesaria y la solidaridad internacional.
Nosotros y nosotras, la Comuna Internacionalista de Rojava, queremos hacer nuestro aporte a la revolución ecológica en el norte de Siria. Para ello, hemos lanzado la campaña "Make Rojava Green Again" (Hagamos que Rojava sea verde otra vez), en conjunto con el Cantón de Cizire. El proyecto tiene tres objetivos:
- Desarrollar la Academia Internacionalista en torno a una ética ecologista, para que pueda servir como ejemplo práctico para otros proyectos y conceptos similares de cara al conjunto de la sociedad. La academia promoverá la educación de los internacionalistas y de la población de Rojava en general para reforzar la conciencia y el conocimiento medioambientales, animando a la construcción de una sociedad ecológica.
- Sumarse al trabajo en proyectos ecológicos de reforestación y crear un vivero cooperativo para planteles de árboles en el seno de la Academia Internacionalista.
- Apoyar materialmente los proyectos ecológicos existentes y futuros de la Autoadministración Democrática. Esto incluye compartir los conocimientos de activistas, científicos y expertos con los comités y estructuras locales de Rojava, desarrollando un proyecto a largo plazo para una Federación del Norte de Siria ecológica.
Los dos primeros pasos concretos de la campaña “Make Rojava Green Again" son:
- Aplicación práctica del concepto de vida ecológica en la Academia Internacionalista, lo que incluye la creación de un vivero en el seno de la misma. En la primavera de 2018 se plantarán 2.000 árboles en el terreno de la Academia y 50.000 planteles en el vivero.
- Apoyar práctica y económicamente al Comité de Conservación de la Naturaleza en la reforestación de la Reserva Natural de Hayaka, cerca de la ciudad de Derik, en el Cantón de Cizire. A lo largo de los próximos cinco años queremos plantar más de 50.000 árboles en las orillas del lago Sefan.
El trabajo colectivo del vivero será también parte de la educación en la Academia Internacionalista, a la vez que una expresión concreta de solidaridad con las comunas, instituciones y estructuras de la población.
Hay varias maneras de apoyar la campaña ‘Make Rojava Green Again’, el trabajo ecológico en Rojava y la Revolución en el norte de Siria:
- Compartir la campaña con activistas, científicos y expertos en las áreas de agricultura ecológica, silvicultura, gestión de recursos hídricos y producción sostenible de energía.
- Ponerse en contacto y establecer lazos con activistas, periodistas, expertos y otros a los que pueda interesar esta campaña.
- Escribir, publicar y difundir artículos y entrevistas sobre la campaña.
- Compartir esta información con familiares, amigos y conocidos. Que corra la voz de la pujante revolución ecológica en Rojava.
- Establecer lazos entre personas, grupos y organizaciones y la Comuna Internacionalista de Rojava.
- Apoyar económicamente la campaña.
Contacto:
Correo: makerojavagreenagain@riseup.net
Web: www.internationalistcommune.com
Facebook: facebook.com/CommuneInt
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Arquia
Referencia: "Make Rojava Green Again" u otra similar


